El psicoanalisis de la poesía.

Poesía y psicoanálisis..

<<La poesia es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos>>.
Rabindranath Tagore (1861-1941) 


En el presente escrito se plasmaran los conceptos básicos que generen una mejor comprensión ante uno de los generos  mas iconicos de las bellas artes me refiero al género lírico o la poesía 
Antecedentes de la poesía:
Según Anahí Keizman,(2011) , sosteniendo los argumentos bajo antología de poesía clásica griega. Nos dice 
La poesía fue, para la Grecia arcaica, una herramienta muy amplia y muy poderosa. Era, de alguna forma, compañera de todo aquello que fuese bello e incitase a la reflexión y al crecimiento interior, por lo que el arte y, específicamente, la poesía adquirieron un carácter sagrado. La poesía en todas sus múltiples formas (homérica, elegíaca, la yámbica y lírica) era empleada en las festividades populares, que la mayoría de las veces eran fiestas religiosas, estableciendo un claro y estrecho vínculo entre la poesía, las festividades y lo sagrado. 
Para hacer un poco más digerible la comprensión de está.   
La palabra poesía proviene del latín poēsis, y esta a su vez del griego ποίησις(poíesis), que significa ‘hacer’, ‘materializar’.
Antiguamente, la poesía se escribía únicamente en versos, rigiéndose por un conjunto de normas sobre la composición denominada métrica.
Según la métrica, los versos se formaban por un número fijo de sílabas (tetrasílabo, hexasílabo, alejandrino, etc.), una determinada distribución de los acentos y una rima, que darían como resultado un ritmo y un tipo de composición particular: copla, seguidilla, redondilla, cuarteto, etc.
Como sabemos 
Las obras más antiguas que se conocen de Grecia son todas poéticas (IlíadaOdiseaTeogoníaTrabajos y días). Una obra de arte poética se consideraba conclusa cuando se la había dinamizado, representado en un auditorio y acompañado de instrumentos. 
Sin  embargo existen  diferentes tipos de está 

La Poesía Dramática.

Es una de las composiciones donde se narran diferentes tipos de historias como: la tragedia, la comedia, entre otros…

La Poesía Lírica.

composición artística que expresa en todos aquellos versos o estrofas poéticos con diferentes sentimientos propios, entre los que están son: la canción, la oda, entre otros…

La Poesía Épica.

Este tipo de poesía consiste en narrar historias propias de un personaje imaginario.

La Poesía Versos Libre.

Es aquella manifestación artística donde el escritor no sigue ningún patrón para realizar los versos.

La Poesía Acróstico.

Son todos aquellos versos que son elaborados con la primera letra de una palabra, es decir, son realizados de manera vertical. Como por ejemplo:
Mujer
Amorosa
Divertida
Radiante
Encanto de mujer

La Poesía Madrigal.

Son expresiones literarias realizadas por un autor, que reflejan los sentimientos más puros y bellos que pueden sentir hacia otra persona, es decir, es la manera de demostrar amor a otros por medio de versos.

La Poesía Jitanjaforas.

Manifestaciones literarias realizadas por un autor, este tipo de poesía no tienen lógica en los versos escritos, pero al momento de ser interpretadas se puede apreciar el mensaje.

Información retomada del portal de la señorita Cisneros publicado en 2007, con el título del mismo nombre nos plantea una serie de constructos para comprensión del tema propuesto.

I. La poesía: sus elementos

Llamamos poesía a la literatura escrita en verso.
Un texto poético está formado por las siguientes unidades:
  1. Verso: Cada una de las líneas del poema. Necesita de otros versos para comunicar.
  2. Estrofa: Conjunto mínimo de versos que contiene una serie de elementos sujetos a ritmo.
  3. Poema: Unidad mayor con mensaje completo cuyos componentes están sujetos a ritmo. Existe la diferenciación entre poemas estróficos, los cuales están formados por estrofas, y entre poemas no estróficos, que son aquéllos que no tienen estrofas.

Versos según su medida

Los versos, según su medida, se pueden dividir en dos grandes grupos:
  • De arte menor: Aquellos que tienen menos de 8 sílabas.
  • De arte mayor: Aquellos que tienen más de 8 sílabas.
Los versos mayores de 12 sílabas, además de ser de arte mayor, son versos compuestos, los cuales están formados por dos hemistiquios que, al medir, funcionan como versos independientes y, por tanto, habrá de aplicárseles las mismas licencias métricas y reglas de acentuación que a éstos.

Nombre de los versos según su medida

 Arte menorArte mayor
N° de sílabasNombreN° de sílabasNombre
2Bisílabo9Eneasílabo
3Trisílabo10Decasílabo
4Tetrasílabo11Endecasílabo
5Pentasílabo12Dodecasílabo
6Hexasílabo13Tridecasílabo
7Heptasílabo14Alejandrino
8Octosílabo
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Tipos de rima

En cuanto a la rima, los versos pueden ser:
  • De rima consonante o total: Si, desde de la última sílaba acentuada, riman vocales y consonantes.
  • De rima asonante o parcial: Si, desde la última sílaba acentuada, sólo riman las vocales.

Licencias métricas

A la hora de medir los versos hay que tener en cuenta las licencias métricas y la acentuación de la última palabra del verso.
Licencias métricas: Son las modificaciones que sufre la medida del verso al aplicar unos determinados fenómenos, que son los siguientes:
  • La sinalefa: Consiste en formar una única sílaba con la última de una palabra que termine por vocal y la primera de la siguiente que empiece por vocal.
me-ta um-bro-sa al- va-que-ro-con-ven-ci-do
Góngora. Soledad Primera.
  • Diéresis: Consiste en dividir en dos palabras las vocales que deberían ir en una sola porque forman diptongo. A veces viene indicada por el poeta con el signo de la diéresis (¨).
la-del-que-hu-ye el- mun-da-nal-ru-ï-do
Fray Luis de León. Oda a la vida retirada.
  • Sinéresis: Consiste en lo contrario de la diéresis, es decir, en la unión, para formar una sílaba métrica, de dos vocales contiguas que no forman diptongo en el interior de una palabra.
de-noc-tur-no-Fae-tón-ca-rro-za ar-dien-te
Góngora. Soledad Primera.

Versos sin rima

Se denominan versos sueltos a aquellos versos que quedan sin rima dentro de un poema junto a otros versos que sí mantienen una rima.
Son versos blancos aquéllos que forman un poema y que, si bien se ajustan a la medida de los versos, no presentan rima.
El verso libre forma parte de poemas que no se ajustan a ninguna norma métrica, es decir, que no tienen ni rima ni una medida fija, ni tampoco se amoldan a una estrofa concreta.

Algunos tipos de estrofas

De acuerdo a las actividades planteadas, señalaremos los siguientes tipos de estrofas:
  • Terceto: Estrofa de tres versos, de arte mayor, rima consonante y que rima ABA.
  • Cuarteto: Estrofa de cuatro versos, de arte mayor, rima consonante y que rima ABBA.
  • Sextilla: Estrofa de seis versos, de arte menor, rima consonante y esquema de rima variable. En el caso de la sextilla manriqueña o de pie quebrado el esquema de la rima es abcabc.

Algunos tipos de poemas

Para este curso, destacaremos únicamente dos tipos de poemas, uno estrófico y otro no estrófico.
El soneto es un poema estrófico, procedente de Italia en el Renacimiento. Está formado por dos cuartetos y dos tercetos de arte mayor y de rima consonante. En ocasiones, los cuartetos pueden ser sustituidos por serventesios.
El romance es un poema no estrófico, de carácter épico-lírico, cuyo origen, según algunos críticos, son los cantares de gesta. Está formado por versos octosílabos, con rima asonante en los pares.

II. El teatro: sus elementos

Llamamos teatro a aquellas obras literarias que son escritas para su representación por unos actores en un escenario. Sus rasgos más característicos son el uso del diálogo y que no aparece la figura del narrador.

Estructura de una obra dramática

Una obra de teatro está formado por dos tipos de textos:
  1. Los diálogos o texto principal, que es el contenido, propiamente dicho, de la obra. Dicho contenido está dividido en actos, cuadros y escenas.
  2. Las acotaciones o texto secundario, que nos aporta información de diverso tipo sobre el desarrollo de la obra. Esta información indican distintas circunstancias de la historia:
    1. Movimientos y gestos de los personajes.
    2. Datos e indicaciones sobre el lugar en el que se desarrolla la acción: decorados, época, mobiliario, etc.
    3. Iluminación, con la que se expresan la hora del día, un espacio concreto, etc.
    4. Sonidos, para indicar o provocar diversos efectos.

La representación de una obra teatral

El fin primordial de un texto dramático, aunque puede ser leído, es su representación en un escenario ante unos espectadores. Esta tarea es llevada a cabo por los actores, que encarnan a los personajes y que son conducidos por un director, que los organizará y transformará ese texto escrito en un espectáculo.
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III. Introducción a la poesía española

Al igual que en anteriores unidades incluimos aquí aspectos sobre la literatura que han aparecido en las actividades de desarrollo, de tal modo que su comprensión y conocimientos estén ligados, fundamentalmente, a la práctica y al trabajo con los textos.
El origen de la lírica española se encuentra en la primitiva lírica peninsular, la cual se desarrolló en distintas zonas de la península y dio lugar a distintas manifestaciones: la lírica arábigo-andaluza, de donde proceden las jarchas, los textos literarios más antiguos; la lírica galaico-portuguesa, en donde se cultiva la cantiga de amigo; la lírica castellana, donde también surgen distintas variantes (canción de amigo, canción de siega, de romería, de boda, canción de serrana, etc.; y lírica catalano-provenzal, en donde se desarrolla el concepto o tema del amor cortés. El amor cortés establece una relación entre el enamorado o poeta y la amada similar a la que se establecía entre el vasallo y el señor feudal en el feudalismo. Este amor era un amor imposible e inalcanzable para el enamorado e incluía en su lenguaje palabras propias del feudalismo ("mi señor", "servir", etc.)
Jorge Manrique (1440-1479) entra en la poesía cultivando esa poesía propia de la corte y que utiliza la temática del amor cortés. Sin embargo, su obra más importante es las Coplas a la muerte de su padre, de asunto moral. Esta obra, realizada con motivo de la muerte de su progenitor, es una reflexión sobre la vida, la fama, la fortuna y la muerte con resignación cristiana. Está formada por cuarenta coplas, cada una de las cuales se compone de dos sextillas, coplas manriqueñas o coplas de pie quebrado.
Frente a esta poesía medieval, de tono lírico, hemos de tener en cuenta otra de carácter narrativo: la del mester de juglaría y los romances, además de la cultivada en el mester de clerecía.
El Poema de Mío Cid, obra de los siglos XI o XII, es un extenso poema épico, máximo exponente del mester de juglaría (poesía hecha por los juglares), que cuenta las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, quien por dos veces pierde su honor y lo recupera con creces. La obra está dividida en tres partes o cantares:
  • El cantar del destierro: Narra cómo El Cid es desterrado por pedir juramento al rey Alfonso VI. El héroe abandona Castilla después de dejar a su mujer e hijas en el monasterio de San Pedro de Cardeña. Ya en tierra de moros, entabla diversas batallas por Castejón, Alcocer, Calatayud, hasta llegar a Huesca, Zaragoza y Lérida. En estas escaramuzas hace preso al conde de Barcelona.
  • El cantar de las bodas: El Cid conquista Valencia, envía un regalo al rey y su mujer e hijas se reúnen con el héroe en sus nuevas tierras. Los infantes de Carrión solicitan el casamiento con las hijas de El Cid, para lo cual intercede el rey.
  • El cantar de la afrenta de Corpes: Los infantes de Carrión, hombres cobardes, no soportan las burlas de los hombres de El Cid y deciden vengarse en las hijas del caballero castellano, a las que azotan y abandonan en el robledal de Corpes. Ante esto El Cid pide justicia al rey, quien convoca unas cortes donde se restaura el honor afrentado. Las hijas de El Cid terminan casándose con los infantes de Navarra y Aragón.
La métrica del Poema de Mío Cid es irregular: realizado en versos cuya medida fluctúa entre 10 y 20 sílabas aunque predominan los de 13, 14 y 15 y que se agrupan en tiradas (grupos de versos con una sola rima asonante). De su estilo cabe destacar el uso del epíteto épico (“el que en buena hora nació”, “el que en buena hora ciñó espada”), fórmulas dirigidas al oyente (“Como oiréis contar”, “Bien oiréis lo que dirá”) o elementos simbólicos (movimientos de los personajes, elementos decorativos, etc.)
El romance es una composición poética de carácter épico-narrativo nacida para ser cantada, formada por versos octosílabos con rima asonante en los pares y cuyo origen se encuentra en los cantares de gesta. El interés por éstos, con el paso del tiempo, fue decayendo y sus fragmentos más atrayentes fueron transformados en romance mediante la ruptura de cada uno de los versos de aquél en dos partes para formar cada uno de los versos del romance.
El Romancero Viejo se denomina al conjunto de romances cantados por los juglares desde finales del siglo XIV hasta el siglo XV. Los escritos durante los siglos XV y XVI por autores conocidos, como Cervantes, Lope de Vega, Góngora o Quevedo, forman el Romancero Nuevo.
El Renacimiento introduce en la literatura española un nuevo concepto de la poesía que viene de Italia. Se introducen nuevas formas métricas y nuevos temas. En cuanto a lo primero, se utilizan nuevos versos (endecasílabo, heptasílabos), nuevas estrofas (cuartetos, tercetos, liras, octavas reales) y nuevos poemas (soneto). En cuanto a los segundos, se introducen temas como el amor platónico, la naturaleza o la mitología.
Garcilaso de la Vega (1501-1536 ) representa con su poesía todas las características expresadas en el párrafo anterior. Escribió tres églogas, dos elegías, una epístola, cinco canciones y treinta y ocho sonetos.
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IV. Diptongo, triptongo e hiato

Diptongo

Se denomina diptongo a la unión en una misma sílaba de dos vocales. La unión de esas dos vocales ha de producirse:
  1. Entre una vocal abierta (ae, o) y una cerrada (iu) o viceversa, siempre que la cerrada no sea tónica. Así, y tal como dicta la Ortografía de la R.A.E. son diptongos las siguientes combinaciones: aiaueieuoiouiaiouaueuo, quien nos proporciona, igualmente, los siguientes ejemplos: airecausapeineCeutaoigabouviajeciegoquioscosuavefuertecuota.
  2. Entre dos vocales cerradas (iu) distintas: uiiu. Ejemplos: buitrediurético.
Las palabras con diptongo se acentúan siguiendo las reglas generales de acentuación.

Triptongo

Un triptongo es la unión en una misma sílaba de tres vocales. Los triptongos están formados por una vocal abierta (aeo) entre dos vocales cerradas átonas (iu): santiguáis,bueydespreciéismiau.
Al igual que los diptongos, se acentúan gráficamente siguiendo las reglas generales de acentuación.

Hiato

El hiato consiste en la pronunciación en sílabas diferentes de dos vocales contiguas. Según la R.A.E., existen tres clases de hiato:
  1. El que resulta de la combinación de dos vocales iguales: chiitaSaavedraCampoo.
  2. El que resulta de la combinación de dos vocales abiertas (aeo) distintas: paellaahogolíneameollopoemahéroecoartada.
  3. El que resulta de la combinación de una vocal abierta átona y una vocal cerrada tónica o viceversa. En realidad, este tipo de hiato supone la ruptura, mediante el acento, de un diptongo: ríocomíapúars, etc.




Dando paso a la explicacion definida por la cuestion gramatical y diferentes versiones de esta es hora de presentar la vision psicoanalitoca recuperando toda la informacion del documento de la psicoanalisis y por: Graciela Tustanoski

Comenzando de esta manera existe la concepcion lacaniana:

En el seminario11 Lacan caracteriza al psicoanálisis como una praxis, entendiendo a esta como una acción concertada por el hombre que le da la posibilidad de tratar lo real mediante lo simbólico. Es una praxis distinta de las 4 porque está fundada en un deseo distinto de los otros, el deseo del analista. El psicoanálisis es una acción fundada en un deseo que utiliza la palabra como instrumento. 

La poesía es también un hacer con las palabras. Poesía viene del griego ποίησις (poiesis) que significa tanto acción, creación, fabricación, confección, como poesía, poema. Y, esta, del verbo ποιέω (poieo), que significa hacer, fabricar, ejecutar, engendrar, dar a luz, obtener, sacar, causar, obrar, ser eficaz. Como vemos, la palabra poesía no está nada lejos de la acción. 

En el seminario 15 Lacan dice: 

“La poesía también, eso hace algo... Quizás preguntárselo (eso hace y a quién) sería una forma de introducción a lo que hay de acto en la poesía. El psicoanálisis hace algo, pero ciertamente, no en el sentido de la poesía.”

1) Poesía y psicoanálisis con respecto al lenguaje

El primer punto que quiero tratar, es la relación de la poesía y del psicoanálisis con respecto al lenguaje. Para esto introduciré una frase de Hölderlin: “el deseo es que las palabras se abran como flores.”

Conceptuando el concepto acuñado por la señorita Graciela nos dice una
 cita del autor Borges:
“No me sorprendería que las circunstancias que he enumerado fueran erróneas... De lo que estoy seguro es de la brusca revelación que esos versos me depararon. Hasta esa noche el lenguaje no había sido otra cosa para mi que un medio de comunicación, un mecanismo cotidiano de signos: Los versos de Almafuerte que Evaristo Carriego nos recitó me revelaron que podía ser también una música, una pasión y un sueño. Housman ha escrito que la poesía es algo que sentimos con la carne y la sangre.”

Este párrafo nos conduce al menos a tres importantes cuestiones: la poesía como revelación, el tratamiento poético del lenguaje y la relación entre el lenguaje y el cuerpo.

Me detendré en la segunda: Borges afirma que al producirse la revelación de la poesía, el lenguaje para él cambió su naturaleza, dejó de ser un mecanismo cotidiano de signos para ser algo de lo cuál se goza, “se siente con la carne y con la sangre”. Dejo de ser un simple instrumento de comunicación para darle lugar a algo de una dimensión distinta. Para Julia Kristeva el lenguaje poético es “el lugar mismo donde se destruye y se renueva el código social”. El lenguaje poético, entonces, se desprende del discurrir vacío del habla cotidiana para buscar sentidos nuevos. 

Ciertamente, este es un punto de encuentro con el psicoanálisis. (S. 5, p. 18) El psicoanálisis también pone en cuestión a los ideales admitidos del código común. Desde el principio de su enseñanza, Lacan, pone en juego una antinomia: “a medida que el lenguaje se hace más funcional, se vuelve impropio para la palabra, y de hacérsenos demasiado particular, pierde su función de lenguaje.” El lenguaje cuanto más sirve para comunicar, menos valor de palabra tiene. De esta manera distinguimos la palabra plena y la palabra vacía. Con respecto al sentido dado por el habla cotidiana esta distinción produce una paradoja ya que es la palabra plena o llena la que es capaz de provocar un vacío de sentido que permite algo nuevo; y la palabra vacía, a su vez, contradictoriamente, llena el tiempo de sentidos fútiles.

Al respecto, Lacan, ya en el seminario 1, clase 19, nos dice esto:

“En cuanto al límite inefable de la palabra, este radica en el hecho de que la palabra crea la resonancia de todos sus sentidos. A fin de cuentas, somos remitidos al acto mismo de la palabra en tanto tal. Es el valor de este acto el que hace que la palabra sea vacía o plena.”

Lo primero que me interesaría destacar de este cita es “el límite inefable de la palabra”. Inefable, es decir in-affabilis. Lo que no se puede decir. Esto sucede cuando la palabra crea “la resonancia de todos sus sentidos”, cuando abre tantas posibilidades, dice tanto que todo lo que dice no se puede decir, que al ampliar sentidos roza lo indecible.

Otra cosa que me interesa destacar es el valor de acto de la palabra. Ya que este es el que le da su carácter de vacía o plena. La palabra puede eternizarse en el circuito vacío del código común o atravesar un umbral y tener consecuencias. 

El acto de la palabra poética es un acto creativo. Es una palabra particular, fuera del circuito de la comunicación, que, tomada en su materialidad deja de ser un medio para ser un fin en si misma. Así, Sartre, emparentándola con la música y con la pintura, dirá que el poeta “no se sirve de las palabras, sino que las sirve.” No se dirige a todos sino a cada uno. (Borges)- La palabra poética debe “crear su propio lector y de ninguna manera expresar ideas comunes.” (Bachellard)

En el más allá del discurso cotidiano la palabra pierde su anudamiento con los sentidos prefijados para abrirse como una flor a la diversidad de sentidos. Por ejemplo: “las lámparas estudiosas”, famosa hipálage [epíteto que define por el contorno, por ej. Los áridos camellos; iban oscuros por la noche solitaria por la sombra] de Milton, “Al negro sol del silencio las palabras se doraban”, A. Pizarnik. Oxímoron [según Borges: se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla, gnósticos: luz oscura; alquimistas: sol negro]

Horacio, en la carta a los Pisones nos dice así:

“Te expresarás de forma notable si una ingeniosa asociación convierte en nueva una palabra ya conocida.”

Este modo de hacer con las palabras no es privativo ni del psicoanálisis ni de la poesía, el chiste y la agudeza lo comparten.

Aquí voy a tomar una cuarteta que recopila Baltasar Gracián:

“En un medio está mi amor y sabe él que si en medio está el sabor en los extremos la hiel”

“Hay un punto donde el sentido emerge y es creado. Pero precisamente en ese punto, el hombre muy bien puede sentir que el sentido, al mismo tiempo, está aniquilado, que es creado justamente por estar aniquilado. ¿Qué es la agudeza, sino la irrupción calculada del sin sentido en un discurso que parece tener sentido?” (S 1, clase22)

De la mano del sin-sentido volvemos a la poesía. Julia Kristeva nos dice “El lenguaje poético sitúa su propio proceso como indecidible entre el sentido y el sin-sentido, entre la lengua y el ritmo.” Para ella, hay un nivel del lenguaje que no tiene que ver con el sentido sino con la entonación y el ritmo que se da en los primeros balbuceos del niño. Este elemento es el que produce los efectos musicales de la poesía. Lo indecidible entre el sentido y el ritmo se da en todo lenguaje pero es el lenguaje poético el que lo pone en escena. 

El lenguaje se vuelve opaco. Es tomado en su materialidad misma. Se trabaja con las palabras (poiesis) como se trabaja con las otras cosas. Y, Alejandra Pizarnik, en ‘Endechas’, dirá:

“El lenguaje silencioso engendra fuego. El silencio se propaga. El silencio es fuego.

Era preciso decir acerca del agua o simplemente apenas nombrarla, de modo de atraerse la palabra agua para que apague las llamas del silencio.”

Con respecto a la musicalidad del lenguaje poético tomaré una cita de Borges:

“Se ha comparado a Milton con Dante, pero Milton tiene una sola música: es lo que se llama en inglés ‘un estilo sublime’. Esa música es siempre la misma, más allá de las emociones de los personajes. En cambio en Dante, como en Shakespeare, la música va siguiendo las emociones. La entonación y la acentuación son lo principal, cada frase debe ser leída y es leída en voz alta. (...) Un verso bueno no permite que se lo lea en voz baja, o en silencio. Si podemos hacerlo, no es un verso válido: el verso exige la pronunciación. El verso siempre recuerda que fue un arte oral antes de ser un arte escrito, recuerda que fue un canto.”

Para Borges la poesía debe tocar al cuerpo. Así como un chiste nos hace reír a pesar de nuestra voluntad, un verso válido es el que se hace decir en voz alta. 

Borges nos recuerda las raíces orales de la poesía. La poesía fue un canto. Canto, en latin, se dice carmen. Y significa: canto, música, poema, composición en verso, fórmula mágica, sortilegio hechizo, respuesta de un oráculo, predicción. 

Es la música, el sonido, el tono, la seducción de la voz, lo que fija el sentido y posibilita los equívocos, lo que le da su poder de fascinación a la palabra.

Lejos de desconocer ese poder, la antigüedad lo tuvo muy en cuenta: “No basta con que una obra sea bella; ha de ser enternecedora y ha de poder llevar a dónde quiera el ánimo del oyente” Horacio, Poética

Aristóteles definirá a la tragedia como mimesis, como la representación grave de una acción memorable y perfecta, acción para ser recitada cuyos agonistas son los dioses y los héroes. Pero no se trata solo de representar sino que la tragedia debe estar compuesta de un modo tal que con solo ser oída mueva a compasión y temor. La tragedia perseguía un fin distinto al de provocar placer estético. Provocaba placer estético porque es una imitación de los hechos que producen miedo o compasión. Pero a través de eso tenía un fin moral, la purificación de las pasiones (catarsis) por la identificación con el héroe. (Personajes psicopáticos en el escenario, Vol 7) en la tragedia, la poesía hace algo, mover a compasión y temor. (La compasión y el temor conmueven el tedium vitae y, justamente, para Aristóteles, el tedio es el justo medio. La tragedia para realizar la catarsis, necesita conmover el justo medio.)

Para Aristóteles la tragedia era un género mayor donde se retrataban acciones nobles con un vocabulario alejado del que se usaba en la vida cotidiana. La comedia, en cambio, es el retrato de los peores y está confeccionada en el lenguaje vulgar del habla del pueblo. 

Bajtin tomará en cuenta esta distinción entre géneros mayores y menores para diferenciar la épica de la novela. Los géneros mayores épica y tragedia son los que imponen la palabra de los padres, la palabra de autoridad. Son géneros perfectos, cerrados que hablan de un pasado absoluto, que no permiten ser cuestionados y que tienen en la actualidad, a pesar de ser géneros acabados, una fuerza histórica real. 

“La realidad contemporánea, el presente inestable y efímero, la vida sin comienzo ni fin, sólo era objeto de representación de los géneros inferiores.” Es, en la comedia, en la parodia, donde se cuestiona eso absoluto, acabado y sublime que nos presentan la tragedia y la épica, los dioses mismos aparecen representados con sus debilidades, sus yerros y sus torpezas.

Lacan afirma, en Subversión del sujeto, que el Edipo no podrá conservar por más tiempo el estrellato en unas formas de sociedad donde se pierde el sentido de la tragedia. Para Lacan lo cómico es más verdadero. 

En el seminario 7 en pleno énfasis de la tragedia Lacan se referirá a la dimensión cómica como creada en su centro por un significante oculto, el falo, en la comedia, lo que nos satisface, nos hace reír... no es tanto el triunfo de la vida como su escape... La vida pasa, triunfa de todos modos....Cuando el héroe cómico tropieza se ve en apuros, pues bien el pequeño buen hombre empero todavía vive. Esa es la dimensión tragicómica de la experiencia humana s7 p373 En 1966, ya no hablará del significante falo sino dirá que la parodia arrebata el rasgo secreto que moviliza al héroe. El objeto a como causa del deseo. Rasgo secreto que al ser revelado vuelve irrisorio a lo heroico. 

2) El acto poético y la práctica analítica

En el seminario 25, clase 3, Lacan ubica a la poesía del lado del analizante: “El analizante habla, hace poesía.”. Desde Freud, sabemos, que el gran retórico es el inconsciente. “El sueño es un arte poético involuntario”. La elaboración del sueño tiene mucho en común con el trabajo del poeta y esto a Freud no le fue indiferente. Lacán dirá que es en tanto que una interpretación justa extingue un síntoma, que la verdad se especifica por ser poética. Una interpretación solo tendrá efecto a condición de subordinarse a la transferencia. Es importante destacar que lo poético no es la interpretación sino la verdad que allí se pone en juego. Recordemos que en la cosa freudiana, Lacan, introduce a la verdad a través de una figura retórica, la prosopopeya: “yo la verdad hablo”. La verdad del psicoanálisis es poética, habla sin preocuparse por ser verdadera ni por adecuarse a las cosas. La verdad dice “ yo vagabundeo en lo que vosotros consideráis como lo menos verdadero por esencia: en el sueño, en el desafío al sentido de la agudeza más gongorina y el nonsense del juego de palabras más grotesco, en el azar y no en su ley, sino en su contingencia...” La verdad del psicoanálisis se hace oír en los puntos dónde el inconsciente sorprende con su retórica. 

Freud nos dirá que así como el obsesivo se crea una religión privada y como las formaciones delirantes del paranoico se parecen a los sistemas filosóficos; el histérico es poeta. La poesía, la religión y la filosofía son intentos válidos para una mayoría de solucionar lo que algunos enfermos intentan de manera asocial. Solución imposible. 

En el Seminario 24, Lacan, tras afirmar que no hay relación sexual, dirá que a esa relación hay que reconstituirla por un discurso. Pero el discurso sirve para otra cosa. Para ordenar, para llevar el comando. Todo discurso tiene un efecto de sugestión, es hipnótico, salvo cuando no se lo comprende. Lacan se pregunta: ¿la verdad despierta o adormece? Y responde: depende el tono con que es dicha. No olvidemos que la verdad es poética. Luego afirma, la poesía dicha, es un hecho, adormece. Adormece en tanto participa de la función hipnótica del discurso haciendo resonar sentidos que taponan. Adormece en tanto sostiene los velos del bien y de lo bello. 

Hay que extinguir la noción de lo bello dice Lacan. La resonancia del psicoanálisis no se fundará en lo bello sino en el chiste. No toda poesía sostiene lo bello. Rimbaud escribió: “senté a la belleza sobre mis rodillas, y la encontré amarga, y la injurié”. Injuriar, mal-decir, en latín: maledicere, ultrajar denigrar. Serán Baudelaire, Nerval, Rimbaud, Lautremont, Artaud y otros, los que osaran desgarrar escandalosamente [recordemos que la ‘única virtud del análisis consiste en que el bien-decir sea gobernado por el pudor, S. 21] el velo de la belleza; pero para construir otro mito, el del poeta maldito (mal-dicho). Cristina Piña afirma: estos poetas “concibieron a la poesía como un acto trascendente y absoluto que implicaba una verdadera ética....” luego agrega que el “mito del poeta maldito culmina con la muerte-real o metafórica, accidental o voluntaria- como gesto extremo ante la imposibilidad de conjugar la exigencia de absoluto que se le atribuye a la tarea poética con las limitaciones de la experiencia vital...” Para María Negroni, el poema actúa una imposibilidad: la de condensar significado y significante, el lenguaje “reducido a un estado de ruina” no sirve ya para la comunicación, “a la casa de la significación, por fin, se le ha volado el tejado. Una y otra vez insiste en la experiencia material y fracasa. Este fracaso es espléndido y debe celebrarse...”

Para Walter Benjamín, la poesía es: “un teatro ejemplar de la tristeza”. Miller recuerda que en Francia, a partir de Baudelaire, los poetas, fueron los primeros en captar el desencanto por la vida en el mundo moderno que, al estar cada vez más signado por la utilidad inmediata, ahuyentaba a la poesía. 

Baudelaire, en su famoso poema El cisne, da cuenta de lo que a él le despierta los cambios en la ciudad de Paris:

¡Andrómaca, yo pienso en vos! –El pobre río, 

triste y pequeño espejo que antaño reflejara

la majestad inmensa de vuestro afán de viuda

ese mentido Simios, que vuestro llanto hinchara

(...)

Se fue el viejo Paris. (de una ciudad la forma

Ay, cambia más deprisa que un corazón mortal.)

(...)

Un cisne que se había de su jaula escapado

Y con sus pies palmípedos, frotando el pavimento

Arrastraba en el áspero suelo su plumaje

Junto a un arroyo seco, con su pico sediento

Y bañando nervioso sus alas en el polvo,

Decía, llena el alma de su lago natal:

“¿Cuándo lloverás agua? ¿Cuándo has de tronar rayo?

¡Paris cambia. Más nada en mi melancolía 

Se ha movido! Andamiajes, palacios, horizontes

Viejos barrios, ya todo se me hace alegoría.

(...)

Yo pienso en mi gran cisne con sus gesto de loco

Como los desterrados, ridículo y sublime

(...)

en todo el que ha perdido lo que no se recobra

Rimbaud, en “Una temporada en el infierno”, en su “Adios” a la poesía, exclama: “Hay que ser absolutamente moderno. / Nada de cánticos. Conservar lo ganado.” 

Frente a esto, Miller, propone al psicoanálisis “un esfuerzo poético” que el psicoanálisis tome la posta de la poesía para producir un reencantamiento del mundo. Después de todo “los desengañados se engañan”, dice Lacan en un equívoco como título del seminario 21. La posición ética del psicoanálisis no es la del desengaño ni la de la tristeza, a esta le opone el gay saber. El gay saber es el saber alegre, tiene que ver con la tradición trovadoresca provenzal. Eran llamados trovadores y no poetas porque en el siglo 8 en Europa solo se llamaba poetas a quienes escribían en Latín, ellos lo hacían en su lengua vernácula: el oc. Siglos después en Tolosa, Ramón Vidal, 1323, funda el “Consistorio de la gaya ciencia” dónde siete jueces mantenedores del gay saber ponderaban los méritos de las composiciones presentadas. En 1324, Clemencia Isaura ofreció una violeta de oro a la mejor composición. A partir de allí los premios fueron: la violeta de oro, otras flores simbólicas, un diploma policromado de Mestre en la gaya ciencia y un abrazo fraternal, de los doctores nombrados anteriormente.
 Algunas veces, el jurado era formado por damas de la nobleza toledana, y allí se llamaba Corte de amor. La gaya ciencia es la “ciencia de la poesía, o sea el conjunto doctrinal de reglas y preceptos para trovar o componer poseías”. Se utiliza cómo sinónimo del gay saber que es la ciencia de lo bello representado por la forma poética. A su vez este se vincula al joi amor (el amor alegre). Y la exaltación del amor cortés. La poesía de estos trovadores era poesía lírica. La poesiá lírica, es la poesía hecha para el canto en la antigüedad se acompañaba con la lira, y canta los sentimientos o ideas del poeta. El verbo trovar significa tanto componer versos como hallar, encontrar y tiene un parentesco semántico con el verbo latino invenio que significa tanto encontrar, descubrir como inventar. Invenio es en latín, como poiesis en griego el verbo destinado a la creación poética.

Una praxis es un saber hacer no ligado a la ciencia, distinto del conocimiento. Un saber que se sabe sin saberse. Más del lado del esclavo que del amo, más allá de lo simbólico. Un hombre de saber hacer es un artista. El primer modelo del artista es el alfarero. Ese hombre “que modela más con sus manos que con su alma” un vaso, un objeto que permite contornear un vacío, que crea un vacío contorneándolo. En el saber hacer se encuentran praxis y póiesis; práctica y creación.

¿Cómo re-encantar al mundo? “La sesión analítica desmiente el principio de utilidad directa. Es en ese sentido que cada sesión de análisis es un esfuerzo de poesía. Que el sujeto se maneje bien en una existencia que está determinada por la utilidad directa. La sesión analítica es una playa de goce sustraída a la ley del mundo. Que le procura un alivio aunque le permita ejercer su reinado.” Así como el alfarero crea el vacío que contornea su vasija, el analista crea un espacio donde el sujeto puede alojarse, donde se suspende el imperativo de goce de esta época. 

¿Qué debo hacer? Se pregunta Lacan en Radiofonía. “Lo que hago es extraer de mi práctica la ética del bien decir que ya he acentuado.” Decir y no hablar, porque cuando uno habla no sabe lo que dice. Entre el decir y el hablar, se sitúa el no saber, el lugar del deseo. 



Referencias:

(*) Conferencia del 20 de noviembre de 2003, Asociación Médica. Buenos Aires

con-versiones. Diciembre 2003

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